Sin foto Elena Kühnel
La importancia de delegar como competencia del líder

Aprender a delegar es una competencia clave para el correcto funcionamiento de una empresa

Delegar no es una tarea fácil. Sin embargo, es una de las competencias vitales del CEO o responsable de equipo para que una empresa funcione con agilidad y alma. Los CEO son las cabezas pensantes de la empresa, los encargados de dirigir todos los departamentos y actividades empresariales. Dirigir o liderar que no mandar. Mucho cuidado. Independientemente del tamaño de la organización, es obvio que una persona no puede ocuparse de todo. Es por eso que será imprescindible aprender a delegar correctamente.

Empecemos primero con lo que no se debe hacer.

Criticar el trabajo de tu subordinado. Que algo no esté hecho tal y como lo harías tú no significa que esté mal hecho. Simplemente, es diferente. Y puede funcionar exactamente igual.

Finalizar las tareas que habías delegado. Cuando decides delegar una actividad en otra persona, no hay marcha atrás. Puede ser realmente frustrante para el trabajador que a mitad de proyecto pases a encargarte tú (su jefe) sólo por miedo a que no salga como habías planeado. Mucho cuidado porque bajarás la autoestima de tus empleados y un trabajador con baja autoestima no será capaz de tomar las riendas del día a día.

Decir cómo se debe hacer un trabajo. Señores y señoras, esto no es delegar, es mandarle a otra persona lo que tú quieres hacer, pero te da pereza. Ser el impulsor o impulsora del proyecto, pero mandar a otro las tareas más arduas. Si haces esto, tu equipo podría venirse abajo, ya que no sentirá motivación ni reconocimiento.

Estar encima del nuevo responsable. Supervisar las tareas de los trabajadores es imprescindible y necesario para la buena evolución del proyecto que se lleve entre manos. Permite matizar aspectos y solventar problemas que vayan surgiendo, pero procura que estas reuniones tengan una fecha concreta para que el responsable sepa cuándo y dónde va a tener que exponer el trabajo que se le ha encargado. Resulta muy agobiante que, continuamente, se pregunte por informes u otras tareas. 

Y,  sin embargo, esto es lo que sí hay que fomentar.

Dar confianza a quien delegas. Es importante que la persona que vaya a encargarse de la tarea que le has encomendado sienta que confías en ella para llevarla a cabo. La confianza puede tardar en llegar cuando no llevas mucho tiempo trabajando con los miembros de tu equipo, por eso debes esforzarte por ser positivo. Tú no eres el único que sabe hacer las cosas bien.

Responsabilidad y autoridad. Cuidado con las tareas que delegas y a quién lo haces. Es bueno que responsabilices a una persona de un proyecto, pero cuidado porque esta responsabilidad debe ir acompañada de autoridad. Si otros miembros de su equipo la ven como una igual y no como un “superior” será complicado llevar a cabo el proyecto con éxito. Además, ten en cuenta que la responsabilidad conlleva un alto grado de compromiso y esfuerzo y estos se pagan. 

Darle información suficiente desde el principio. Las pautas deben ser claras y concisas desde el primer momento. Piensa bien lo que quieres conseguir y cuando lo sepas con seguridad, comunícalo a la persona que va a encargarse. Si dudas y cada pocos días le das nuevas directrices, pensará que no está haciendo bien su trabajo o simplemente se sentirá hastiado de hacer y deshacer.

Ofrece guía y consejo sin interferir. Es interesante que te ofrezcas a echarle una mano, comentarle cómo puede comenzar el trabajo, a quién puede pedir asesoramiento, con qué personal debería contar para llevarlo a cabo. Hazle saber que si algo se tuerce, tú estarás ahí para que podáis comentarlo y resolverlo entre los dos. Pero, eso sí, si la persona no precisa de tu ayuda, no te preocupes. Hay personas que prefieren trabajar solas y resolver los problemas ellos mismos.

Reconocimiento. Y lo más importante de todo es que reconozcas su trabajo y esfuerzo. Si el resultado cumple con las expectativas previstas, debes agradecerle los beneficios que tendrá la empresa gracias a su trabajo. Piensa también que hay cosas que escapan al control de una persona. Quizás los resultados no son los esperados, pero si se ha esforzado al máximo, también debes reconocérselo.

Esperamos que con estos sencillos pasos sea un poquito más fácil conseguir esa tarea de delegar. En Kühnel ofrecemos una formación en competencias a lo largo del programa máster que elijas.